UN ANÁLISIS DE SANGRE PODRÍA AYUDAR A DIAGNOSTICAR UN AGRESIVO TUMOR CEREBRAL

SUSTANCIAS QUE LIBERAN LAS CÉLULAS MALIGNAS

Un análisis de sangre podría ayudar a diagnosticar un agresivo tumor cerebral

MARÍA VALERIO
MADRID.- Como si fuesen exploradores que se lanzan a reconocer el terreno de ‘avanzadilla’, los tumores liberan pequeñas membranas capaces de alterar el tejido que los rodea para facilitar la propagación del cáncer. Estas microvesículas (denominadas exosomas) se liberan al torrente sanguíneo, donde podrían llegar a ser identificadas y detectadas mediante un análisis de sangre. Un trabajo publicado en ‘Nature Cell Biology’ demuestra que es posible localizar estas células en la sangre para diagnosticar a tiempo un agresivo cáncer del cerebro, el glioblastoma.

FUENTE: EL MUNDO.ES

TRATAMIENTO HOMEOPATICO DE LOS TUMORES CEREBRALES.

Este hallazgo, que aún debe ser validado en otros estudios, y está más cerca de momento de los avances en ciencia básica que de las aplicaciones clínicas, podría algún día permitir detectar esta letal enfermedad mediante un análisis de sangre en lugar de por los métodos invasivos que hoy siguen siendo necesarios (como es la biopsia cerebral).

Como explica el equipo dirigido por Xandra Breakefield, del Hospital General de Massachusetts (en EEUU), estas microvesículas se asemejan a pequeños sacos que se desprenden del tumor y van cargados de algunas sustancias. Entre ellas, ciertas proteínas angiogénicas y moléculas que le permiten ir ‘allanando el terreno’ en los tejidos circundantes para facilitar la expansión de las células sanguíneas. Es decir, manipulan el entorno para favorecer el crecimiento del tumor, burlando la vigilancia del sistema inmune.

Entre otras cosas, estas sustancias facilitan la invasión por parte de las células malignas y alteran la vasculatura normal para ir facilitando la creación de nuevos vasos sanguíneos (que aporten nutrientes y oxígenos al tumor). Además, estos ‘emisarios’ van transmitiendo la información genética del glioblastoma a las células receptoras, facilitando la aparición de metástasis. Aunque hasta ahora se sabía que formaban parte importante del sistema de comunicación de célula a célula, es la primera vez que se analiza con profundidad la información que transportan.

Lo que el trabajo ha demostrado es que estos ‘sacos’ contienen proteínas y ADN mensajero (ARN) que podrían ayudar a detectar la presencia de un glioblastoma en el cerebro y facilitar la mejor elección del tratamiento para estos pacientes. “El análisis detallado del contenido de los exosomas permitió identificar factores que podrían facilitar la propagación del cáncer, o que indican una vulnerabilidad a ciertos fármacos en particular”, señala el equipo en una nota de prensa.

“El glioblastoma libera exosomas en cantidades suficientes para atravesar la barrea hematoencefálica [que precisamente impide que las sustancias tóxicas lleguen al cerebro]”, explica Johan Skog, otro de los firmantes. “Ahora hemos sido capaces de aislarlos, analizarlos y ver si pueden emplearse como biomarcadores para guiar el tratamiento y evaluar la respuesta [del paciente a la terapia]”.

Para ello comenzaron analizando tres tumores cerebrales. Con este material verificaron que efectivamente las células malignas liberaban microvesículas ‘transportadoras’ de sustancias capaces de desencadenar la proliferación celular. Hasta el punto de que cuando cultivaron los exosomas junto a células sanas, éstas incorporaron en su material genético el procedente del tumor.

En una segunda fase, analizaron una muestra de tejido tumoral y una gota de plasma sanguíneo procedente de 25 personas diagnosticadas con un glioblastoma; en ambos materiales pudieron aislar los exosomas. En algunos casos, estas microvesículas permitieron detectar incluso una mutación en el receptor del factor de crecimiento epidermal (EGFR, según sus siglas en inglés) característica de un subtipo de cáncer. Concretamente en dos pacientes la mutación sí fue hallada en las exosomas pero no en las biopsias.

En realidad, concluyen, las microvesículas podrían servir para detectar cambios genéticos causados por la progresión de un tumor con sólo una pequeña muestra de sangre; “seguramente independientemente del tipo de cáncer o de donde esté localizado”. Incluso, apuntan, los exosomas podrían ser útiles para transportar agentes terapéuticos, es decir, para la administración de fármacos.

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